El software que usted vende, no solo el que usa.
Construimos la plataforma que es su producto: cada cliente en su propio espacio, separado de verdad del de los demás, con suscripción, factura y permisos. La separación de los datos, el cobro recurrente y el crecimiento se planifican el primer día, no se remiendan el segundo año.
- Clientes separados de verdad
- El código es suyo
- Respondemos en 24 horas
Cuatro situaciones en las que su software se convierte en producto.
Hoy lo usa solo usted
Mandó construir una herramienta que cada día le quita trabajo. Ahora quiere vendérsela a otros en lugar de guardársela para usted.
Otros de su sector se la piden
Ha corrido la voz de que tiene una herramienta propia. Quien le pregunta por ella es un cliente de pago en cuanto esa herramienta se pueda vender.
Suscripción o pago por uso
Su negocio no vive de ventas sueltas, sino de importes mensuales o de unidades consumidas. Eso lo tiene que resolver el propio software, no su contabilidad a mano.
Los datos, separados de verdad
Una columna con el número de cliente no basta el día en que un filtro olvidado en el código le enseña a un cliente las cifras de otro. La separación es cosa de la arquitectura.
Seis piezas que toda plataforma SaaS necesita, y son justo las que más cuestan si se añaden después.
Espacios de cliente separados
Cada cliente trabaja en su propio espacio: sus datos, sus usuarios, sus ajustes y su aspecto. Visto desde fuera, parece su propia aplicación.
Suscripciones y cobro recurrente
Planes, periodo de prueba, subidas y bajadas de plan, cancelaciones y facturas viven dentro de la plataforma. Las tarjetas y los adeudos pasan por una pasarela de pago asentada como Stripe.
Usuarios, roles y permisos
Su cliente invita él mismo a sus compañeros y reparte permisos. Quién ve y quién modifica cada cosa se decide dentro de su espacio, sin que usted tenga que intervenir.
Panel de administración para usted
Un panel reservado a su equipo: qué clientes están activos, quién consume cuánto, dónde se ha atascado un cobro y quién necesita ayuda. Sin bajar a la base de datos.
Una interfaz para sus clientes
Una interfaz de programación documentada, con sus propias claves, para que sus clientes conecten la plataforma a sus sistemas. Suele ser el motivo por el que se quedan.
Medición del uso y facturación
Llamadas, documentos, puestos o gigabytes se cuentan y pasan directamente a la factura. Su cliente ve en qué punto está en cualquier momento, en vez de llevarse la sorpresa a fin de mes.
Separar a los clientes antes de que llegue el primero
En una plataforma SaaS los datos de todos los clientes viven dentro de la misma aplicación. Lo bien separados que estén lo decide la arquitectura, no la pantalla. Añadir esa separación más tarde obliga a tocar por segunda vez casi todas las consultas de la aplicación, y además con la plataforma ya en marcha.
La separación en el modelo de datos
Cada consulta sabe por sí misma a qué cliente pertenece. Un filtro olvidado en el código ya no puede entregar las filas del vecino.
Separados también al copiar y al borrar
Copia de seguridad, restauración y borrado van por cliente. Si uno se va, le entrega sus datos y los elimina sin tocar los de los demás.
Cuánta separación hace falta de verdad
Esquema propio o base de datos propia por cliente: depende de lo delicados que sean los datos y de lo que sus clientes tengan que garantizar en sus contratos. Lo decidimos antes de la primera línea de código.
Una facturación que no da sorpresas
En SaaS la venta no es el momento del cobro, sino el principio de una serie larga. Lo que pasa entre medias el software lo tiene que saber antes: prueba gratuita, cambio de plan, tarjeta rechazada, cancelación, factura. Cada una de esas reglas es una decisión de negocio, no un detalle técnico.
Prueba gratuita y cambio de plan
Quien sube a un plan mayor a mitad de mes paga la parte proporcional, y quien baja, igual. Esas reglas las fijamos con usted antes de que lleguen al código.
Cuando el cobro falla
Un pago rechazado es lo normal, no la excepción. Aviso, segundo intento, bloqueo del acceso y reapertura se encadenan solos y quedan registrados.
Facturas que valen para la contabilidad
Numeración, direcciones, moneda y exportación a su contabilidad entran desde el principio, para que a fin de mes nadie teclee cifras a mano.
Del primer cliente al número mil
Una plataforma con cinco clientes perdona casi cualquier decisión. Con mil no perdona ninguna. Por eso hay unas cuantas decisiones de fondo que se toman bien desde el principio, aunque el primer día no le hagan falta a nadie. Son justo las que después ya no se cambian sin parar la plataforma.
Clientes nuevos sin trabajo manual
Un cliente nuevo se da de alta solo: cuenta, espacio, datos básicos e invitación a sus compañeros. Si no, cada alta acaba siendo trabajo suyo.
Las tareas largas van por detrás
Importaciones, exportaciones, informes y envíos no bloquean la pantalla. Lo que tarda se va a una cola y avisa cuando ha terminado.
Actualizar sin dejar a todos fuera
Las versiones nuevas salen en pasos pequeños y se pueden revertir. Con suerte, sus clientes no se enteran de nada.
¿Plataforma propia o alquilada?
Dos maneras de vender un producto. Una es suya, la otra se pone en pie antes.
De quién es el producto
Plataforma propia
Suyo. Código, base de datos y cuentas van a su nombre.
Plataforma alquilada o de bajo código
Los datos son suyos, el producto en sí sigue siendo de otro.
El margen a medida que crece
Plataforma propia
Los costes de funcionamiento suben bastante más despacio que el número de clientes.
Plataforma alquilada o de bajo código
El proveedor se lleva su parte por cliente o por usuario, de forma permanente.
Hasta dónde puede personalizar
Plataforma propia
Sin límite. Lo que pida su mercado se construye.
Plataforma alquilada o de bajo código
Hasta donde la plataforma lo tenga previsto, y ni un paso más.
El esfuerzo al principio
Plataforma propia
Mayor. Se construye antes de tener nada que enseñar.
Plataforma alquilada o de bajo código
Bajo. Una primera versión se pone en pie en poco tiempo.
La dependencia del proveedor
Plataforma propia
Ninguna. El alojamiento se muda cuando usted lo decida.
Plataforma alquilada o de bajo código
Precios, límites y condiciones los pone el proveedor.
La salida si un día quiere cambiar
Plataforma propia
Un traspaso: código fuente, base de datos y cuentas.
Plataforma alquilada o de bajo código
Una obra nueva, porque toda la lógica se queda en casa del proveedor.
Con franqueza: si todavía está averiguando si alguien va a pagar por esto, alquilar suele ser el primer paso más sensato. Construir compensa cuando la demanda ya está y el alquiler por cliente empieza a doler.
Herramientas contrastadas que siguen aguantando en el cliente número mil.
Interfaz de usuario
React, Next.js
Servidor
Node.js, Python, Go
Datos
PostgreSQL con separación por cliente, Redis
Cobros y alojamiento
Stripe, AWS, Azure, Docker
¿Cuánto cuesta una plataforma SaaS?
Depende de todo lo que tenga que saber hacer ya la primera versión, así que no damos ninguna cifra antes de saberlo. En la primera consulta, que es gratuita, decidimos qué funciones hacen falta de verdad para su primer cliente de pago. Después recibe un precio cerrado para ese alcance concreto, y lo que venga más adelante se acuerda aparte.
Primera consulta gratuita¿Podemos empezar con pocas funciones?
Es incluso el camino habitual. Con el acceso, los espacios de cliente separados y una suscripción ya se puede atender al primer cliente de pago. Todo lo demás se construye después a partir de lo que esos clientes piden de verdad, y no de una lista de deseos escrita al principio.
¿Cómo se separan los datos de mis clientes?
Según el proyecto, cada cliente recibe su propio espacio de datos o su propia base de datos. Cuál encaja depende de lo delicados que sean los datos, de cuántos clientes espere y de lo que quiera garantizar por contrato a sus propios clientes. Lo decidimos al principio, porque después ya casi no se cambia.
¿La plataforma es mía al final?
Sí. El código fuente, la base de datos y las cuentas van a su nombre y se los entregamos completos. Puede quedarse usted con el mantenimiento más adelante, o dárselo a otro, sin empezar de cero.
Tenemos una herramienta interna. ¿Puede ser un producto?
Muchas veces sí, pero rara vez tal cual. Una aplicación interna conoce a un solo cliente: usted. Hay que añadirle el acceso, la separación de clientes, los roles y la facturación. Miramos lo que ya existe y le decimos con franqueza si sale más barato transformarla o rehacerla.
¿Estamos obligados a usar Stripe?
No. Para el cobro recurrente Stripe suele ser la opción más sencilla, porque las tarjetas, los avisos y las facturas ya están resueltos ahí. Si prefiere otra pasarela de pago, o quiere conectar la contabilidad que ya tiene, lo construimos así.
Cuéntenos qué tiene que saber hacer su plataforma.
En la primera consulta, gratuita y sin compromiso, repasamos quiénes son sus clientes, por qué van a pagar y con qué primera versión basta para llegar hasta ahí. Respondemos en 24 horas.
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